Qué determina la calidad de una transcripción
Tres factores, y el acento no es uno de ellos. El primero es la distancia al micrófono: un teléfono situado en el centro de la mesa capta mucho más ruido ambiente que ese mismo teléfono cerca de quien habla, y ese ruido termina convertido en palabras incorrectas. El segundo es la superposición de voces: cuando dos personas hablan simultáneamente, ningún sistema puede distinguir ambas con precisión.
El tercero es el vocabulario específico de cada grabación. Los errores más frecuentes afectan a nombres de empresa, apellidos y siglas del sector, precisamente porque no aparecen en ningún otro contexto. Se corrigen en pocos minutos editando el texto, y es ahí donde se gana precisión real.