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Qué es un archivo SRT

La estructura de un archivo .srt, por qué sigue siendo el formato de subtítulos más usado y los errores más comunes que impiden que cargue.

Un archivo .srt no es más que texto. Lo abres con el Bloc de notas, lo lees a simple vista y lo editas igual que cualquier otro documento. Ahí dentro no vive ningún vídeo, ni sonido, ni imagen: solamente frases, cada una con la hora en que entra y la hora en que se retira.

Salió de un programa de los años noventa —SubRip, y de ahí el nombre— cuya función era arrancarle a un DVD los subtítulos que llevaba quemados. Del programa no queda nada; del formato, todo, porque resultó tan sencillo que acabó leyéndolo cualquier cosa.

Qué hay dentro

Un bloque por cada subtítulo, y todos cortados por el mismo patrón:

1
00:00:04,120 --> 00:00:06,480
Antes de meternos en cifras,
repasemos en qué punto estamos.

2
00:00:06,600 --> 00:00:09,000
Lo que no me esperaba
era el bajón de la segunda semana.

Cuatro elementos, y en este orden:

  1. Un número de orden, que arranca en el 1 y no se salta ninguno.
  2. Los tiempos, escritos como horas:minutos:segundos,milisegundos y unidos por la flecha -->.
  3. El texto, repartido en una línea o en dos.
  4. Una línea vacía que cierra el bloque. Si falta, el reproductor no encuentra el final.

La coma que precede a los milisegundos es la firma del formato, y también lo que lo distingue de un archivo VTT, donde en su lugar hay un punto.

Lo que un SRT no sabe hacer

Todo lo demás. Y ese es justamente el motivo de que siga en pie treinta años después.

Ni colores, ni tipografías, ni sitio en la pantalla, ni alineación, ni fondos. Es incapaz de decir «esta línea va arriba a la derecha porque abajo hay un rótulo». Tampoco sabe quién habla, salvo lo que tú mismo escribas dentro de la frase. Y no admite metadatos, ni capítulos, ni varios idiomas conviviendo en el mismo archivo.

Un .ass de los que usa el anime resuelve las tres primeras cosas; un WebVTT las resuelve casi todas. Y sin embargo, cuando alguien te pide «los subtítulos», lo que te está pidiendo es un SRT.

Los cuatro fallos que impiden que cargue

Cuando un SRT no tira, casi siempre es por una de estas cuatro cosas. De más común a menos:

La codificación. Guardado en ANSI o en Latin-1 y con acentos por medio, o te salen símbolos incomprensibles o no carga en absoluto. Guárdalo en UTF-8 y punto. Si al abrirlo con el Bloc de notas lees «reunión» donde debería poner «reunión», es esto.

La marca de orden de bytes. Tres bytes invisibles que algunos editores de Windows plantan al principio del archivo. La mayoría de reproductores los aguanta; unos cuantos se meriendan el primer subtítulo, y algún otro rechaza el archivo entero sin explicar el motivo.

Tiempos invertidos o pisados. Un subtítulo que termina antes de haber empezado, o que arranca cuando el anterior no ha salido todavía. Hay reproductores que lo pasan por alto y otros que se saltan desde ahí hasta el final.

La numeración rota. Números que faltan, que se repiten o que empiezan en el 0. Algunos programas —los de montaje de vídeo, sobre todo— dejan de leer en cuanto encuentran el primer hueco.

Los cuatro son problemas de cómo se escribió el archivo, no de lo que dice: el texto está perfecto y lo que está mal es la manera de guardarlo. Por eso un archivo que va como un reloj en VLC lo puede rechazar la casilla de subir subtítulos de una plataforma.

Cómo se abre y se edita

Te vale cualquier editor de texto plano: el Bloc de notas, TextEdit puesto en modo texto, VS Code. Word no: te lo va a guardar como .docx, o te colará comillas tipográficas donde no pintan nada.

Si lo que hace falta es mover tiempos, con un editor de texto no llegas y toca abrir algo como Subtitle Edit o Aegisub. Ahora bien, para corregir una falta o un nombre mal escrito, el Bloc de notas es exactamente la herramienta que necesitas.

Cuando lo que quieres es el texto, no los subtítulos

Un SRT es texto hecho pedazos para que quepa bajo una imagen: la frase se parte cada dos segundos y un párrafo termina desperdigado entre cinco bloques numerados. Cópialo, pégalo en un documento y lo que sale no hay quien lo lea.

Para eso tenemos el conversor de SRT a texto: recompone las frases por donde el subtítulo las rompió, retira la numeración y te devuelve párrafos de verdad. Y si vas a usarlo para volver a un instante concreto de la grabación, puedes conservar las marcas de tiempo.

¿Y si lo que necesitas es el archivo en el formato de al lado? El conversor de SRT a VTT se encarga de todo el trámite —cabecera, escapes, milisegundos— y no manda nada a ningún servidor.

¿Y si no tienes subtítulos, solo el vídeo?

Entonces lo tuyo no es un conversor, sino una transcripción. Sube la grabación y te la devolvemos escrita, con el minuto de cada frase, con quién habla en cada momento y con un resumen de lo importante; el SRT sale de ahí ya hecho. Para empezar no hace falta ni cuenta ni tarjeta.

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