La respuesta corta: si el vídeo se reproduce en un navegador, VTT; en cualquier otro sitio, SRT.
La larga cabe en una tabla y en dos minutos, y compensa leerla, porque la mitad de los líos con subtítulos no vienen de un archivo defectuoso sino de haber cogido el formato equivocado.
Los dos, uno al lado del otro
| SRT | VTT | |
|---|---|---|
| Extensión | .srt | .vtt |
| Milisegundos | 00:00:04,120 | 00:00:04.120 |
| Cabecera | no lleva | WEBVTT, obligatoria |
| Vídeo HTML5 | no lo lee | el único que lee |
| Programas de montaje | todos | prácticamente ninguno |
| Subida a plataformas | siempre pasa | según la plataforma |
| Sitio en la pantalla | — | sí |
| Estilos y color | — | sí, con CSS |
| Comentarios internos | — | bloques NOTE |
| Quién habla | como texto y nada más | etiqueta <v Nombre> |
| Tiempo en circulación | desde los noventa | desde 2010 |
A cuál recurrir
VTT si el vídeo va a reproducirse en una página web —un <track> de HTML5, Video.js, Plyr—, si lo vas a servir por HLS o si necesitas colocar el subtítulo en un punto concreto de la pantalla para no tapar nada.
SRT si el archivo va a acabar en Premiere, en DaVinci, en Final Cut o en VLC; si te lo reclama el formulario de subtítulos de una plataforma; si se lo pasas a alguien sin tener ni idea de qué hará con él; o si lo que quieres es leerlo.
Y esa última es la clave de todo: el SRT hace de denominador común. Lleva treinta años circulando y no hay nada que lo rechace. Si no tienes una razón concreta para escoger el otro, este es el que nunca te va a dar un disgusto.
Lo que se pierde al convertir
Del SRT al VTT no se pierde nada, porque un SRT no contiene nada que un VTT no sepa representar. Lo único que hay que hacer con cuidado es escapar los &, los < y los >, que en un SRT son texto corriente y en un VTT son marcado. Un «Tom & Jerry» sin escapar puede merendarse el resto de la línea.
Del VTT al SRT sí se deja cosas por el camino, y conviene tenerlas presentes:
- Posición y alineación. En un SRT no hay dónde meterlas. Se retiran.
- Estilos. Otro tanto: fuera los bloques
STYLEy las clases<c.loquesea>. - Regiones. Sencillamente no existen en SRT.
- Notas. Los
NOTEno son subtítulos y no pueden acabar dentro del texto. - Nombres de subtítulo. Los identificadores se tiran y los bloques se renumeran desde el uno, que es lo que un SRT da por hecho.
Lo que sí llega entero: el texto, los tiempos al milisegundo y quién habla. Las etiquetas <v Marta> acaban como un «Marta:» al principio de la línea, porque eso un SRT sí sabe mostrarlo.
Es la conversión que peor se hace por ahí. Un conversor que se limite a cambiar puntos por comas te deja un «line:90% align:start» impreso en pantalla y los bloques
NOTEcolocados entre subtítulo y subtítulo.
¿Y los otros formatos?
Hay otros dos con los que te vas a cruzar:
ASS/SSA (.ass), el del fansub de anime. Hace cuanto hace el VTT y bastante más: tipografías, karaoke, animaciones, transformaciones. El precio es que fuera de su mundo casi nada lo admite.
TTML/DFXP (.ttml, .dfxp), el de la industria audiovisual. XML, pesado, completísimo, y lo que exigen algunas plataformas grandes para material profesional. A mano no lo vas a escribir.
Para el 95 % de los casos, la decisión sigue estando entre los dos de arriba.
Convertir de uno a otro
Los tres conversores trabajan dentro de tu navegador: el archivo no viaja a ninguna parte, no hay cola y no hay tope de usos.
- SRT a VTT, para que el vídeo de tu página lleve subtítulos.
- VTT a SRT, para que tu programa de montaje deje de protestar.
- SRT a texto, para cuando no buscas subtítulos sino leer lo que se dijo.
Y si todavía no tienes ningún archivo de subtítulos y solo cuentas con el vídeo o con el audio, súbelo: te devolvemos la transcripción con minutaje y con las voces separadas, lista para exportarla en el formato que te convenga. Para empezar no hace falta cuenta ni instalar nada.