Cómo elegir el formato según el uso posterior
Si el audio solo se va a escuchar, MP3 es la opción adecuada: es compatible con prácticamente cualquier dispositivo. Si va a abrirse en un editor —Premiere, DaVinci, Audacity, software de edición de pódcast—, WAV es preferible, ya que al no estar comprimido admite recortes, mezclas y nuevas exportaciones sin pérdida acumulada.
M4A es la opción intermedia: con el mismo tamaño de archivo ofrece mejor calidad que un MP3, gracias a un códec más moderno, y es el formato de grabación por defecto de la mayoría de teléfonos. Su única limitación es la compatibilidad con software antiguo. Para transcripción, los tres formatos son equivalentes: lo único relevante es que la voz se distinga con claridad.